MASCULINIDADES NO HEGEMÓNICAS: HACIA UNA CULTURA DE LA EQUIDAD DE GÉNERO
- rdvconsultoriameto
- 9 ene 2023
- 21 min de lectura
Por: Maira Elena Mora Dugarte
Prof. Asociada Universidad Bolivariana de Venezuela.
Directora de RedDeVida Consultoría Integral
Resumen
En este artículo se aborda el tema de masculinidades no hegemónicas, partiendo de la comprensión del tema de las desigualdades en el género, los problemas que esto ha causado especialmente la violencia contra la mujer, contra la familia y el abuso sostenido en contra de mujeres, pensando así en su necesaria transformación. Se realiza una reflexión a manera de ensayo crítico sobre las particulares violaciones a los Derechos Humanos de las mujeres a través de la historia y como a través de las luchas feministas se han ido reivindicando los Derechos de las mujeres, reconocidos hoy internacionalmente. Se desarrolla un abordaje teórico sobre el tema de las nuevas masculinidades presentándose los desafíos hoy de este nuevo paradigma que busca la construcción de una sociedad más humana e igualitaria.
Palabras claves: nuevas masculinidades, desigualdades, género, feminismos.
Summary
This article addresses the issue of non-hegemonic masculinities, starting from the understanding of the issue of gender inequalities, the problems that this has caused, especially violence against women, against the family and sustained abuse against women, thus thinking of its necessary transformation. A reflection is carried out as a critical essay on the particular violations of women's Human Rights throughout history and how, through feminist struggles, women's Rights have been vindicated, recognized today internationally. A theoretical approach is developed on the subject of new masculinities, presenting the challenges of this new paradigm that seeks to build a more humane and egalitarian society.
Keywords: new masculinities, inequalities, gender, feminisms.
Introducción
El tema de masculinidades no hegemónicas es muy necesario de reflexionar hoy, sobre todo cuando estamos hablando en un mundo en el que la perspectiva de género es fundamental para la transformación del planeta. La esencia del tema está en que miremos que en el fondo del asunto está la violación a los Derechos Humanos por cuanto plantean la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, si queremos crear una humanidad más justa el respeto es fundamental, la eliminación de la discriminación de género y entender que las formas de relación violenta de abuso de maltrato afectan y va en contra de la propia dignidad humana, en consecuencia, los derechos humanos. Pero si observamos esta realidad en la historia, no es tan así, existe una distinción entre los roles de hombres y mujeres especialmente por el tema del machismo y lo que denominamos el hombre hegemónico como constructo cultural.
De allí, la necesidad de comprender lo que entendemos por machismo una construcción cultural de imposición de roles a hombres y mujeres que implican estereotipos en los que el hombre es superior y ejerce el dominio sobre la mujer existiendo por ello discriminación y violencia hacia las mujeres desde esa construcción asumida y generalizada en la sociedad.
Digamos que no existe un solo machismo sino muchos, son conductas que van desde lo más sutil, los llamados micromachismos, que muchas veces no son vistos como tal pero que se han ido instalando en las subjetividades de la sociedad y se consolidan como una cosmovisión. Por ejemplo, cuando el hombre ejerce su influencia y dominio sobre la mujer no permitiendo usar mini faldas o vestirse como ella desea, cuando le abusa con sus objetos personales como el teléfono, cuando le obliga a quedarse en casa y no salir con amigas, cuando no permite que trabaje ni que estudie pues debe cuidar de los hijos, mientras el ejerce su profesión en la calle, cuando la menosprecia la grita diciéndole insultos que la achican.
El Feminismo como categoría emergente ante la masculinidad hegemónica.
De la desigualdad y la violación de los Derechos Humanos, surge el feminismo, como movimiento en lucha por la búsqueda de la igualdad en los géneros y de reivindicación de los derechos humanos de las mujeres, que como punto esencial deviene debido a un histórico de violaciones de nuestros derechos, a un histórico de violencias de todo tipo a la que hemos sido sometidas y que se relaciona directamente con la construcción cultural de una sociedad machista basada en el patriarcado. Entonces vemos como el feminismo existe debido a la existencia de la masculinidad hegemónica o machismo.
Entonces la historia de los géneros es la historia de las desigualdades entre el hombre y la mujer en cuanto a los roles sociales impuestos relacionados a cada uno: la mujer a la que se le asignó (y aún le corresponde) el trabajo de cuidados, del hogar, de la crianza de los hijos e hijas, del sostenimiento de la vida como lo dice María Eugenia Rodríguez ( ) y al hombre la tarea del trabajo en lo público, en la política, desde las profesiones con un rol de dominación. Esto muy legitimado por la religión, por la moral social e internalizado por las propias mujeres.
Esta imposición de roles, además, poseen una carga cultural y política tan importante que se convirtió en un sistema de dominación sobre los cuales se sostiene la humanidad entera, pero que además dejó a su paso muchas luchas, muchas muertes, muchas víctimas mujeres, pero también hombres. Como lo plantea Rita Cegato (2016) el tema del mandato de masculinidad, hace infeliz también a los hombres, por las demandas sociales hacia su rol, por ejemplo: la visión que se le ha dado al hombre o que el hombre tiene de sí mismo le incita a ser fuerte sintiéndose débil, a ser violento sin desearlo a veces, a ser agresivo, a ser viril, a ser un macho. Quien no lo es ha sido visto como desviado y anormal y le ha causado sufrimiento. Las mismas mujeres hemos tenido responsabilidad en esto.
Cuando hablo de la responsabilidad nuestra en el machismo en los hombres me refiero a que somos parte de esta cultura patriarcal y puede verse desde la formación distinta a nuestros hijos varones y hembras, cuando permitimos que las mujeres son las encargadas de hacer el trabajo de la casa y los hombres no colaboran en nada, cuando les decimos que los hombres por ser “Machos” nacen para tener muchas mujeres, son de la calle, son los que mandan porque llevan los pantalones. A las mujeres se nos enseña a esperar ese “príncipe azul” ese amor romántico que es para toda la vida y al que hay que soportar TODO lo que nos haga porque debemos conservar y mantener esa institución sagrada del matrimonio, no importa si es en detrimento de nosotras mismas. Pero además ese paradigma que nos vende a las mujeres perfectas como las siempre delgadas, arregladas, si es posible operadas, como modelo a seguir en la sociedad.
También resaltar, lo fundamental que ha sido y es para la sociedad el trabajo que históricamente hemos realizado las mujeres, el trabajo en el hogar, limpiar, cocinar, ver los hijos, ser las responsables de absolutamente todo el trabajo de cuidados sin recibir nada a cambio, un trabajo que día con día nos ha tocado a las mujeres y que se ha convertido en una fuerte carga, y el diferencial se ve en la dificultad de la mujer para avanzar en otros campos de su vida profesional y personal por tener esa gran responsabilidad no reconocida ni valorada por nadie.
En el tema sexual ese mandato de masculinidad hegemónica, se manifiesta en la expresión “todos los hombres son iguales”, que, los muestra promiscuos, infieles, sin lágrimas y fuertes, es un mandato que hace mucho daño al hombre. Entonces, es fundamental para los movimientos feministas para la lucha feminista la transformación de este sistema cultural y de concebirse el mundo desde lo masculino y que además lo que no corresponde a este modelo ha sido visto como anormal. Se requiere el reconocimiento de la necesidad de transformar esa forma patriarcal, cultural de acción y de concebirse el mismo hombre es decir la vida vista desde lo masculino como un modelo ideal que sirve para medir el mundo, incluso por ejemplo tenemos que el propio varón se cuestiona su legitimidad varonil su virilidad cuando se aleja de ese modelo. En definitiva, lo que pretendo develar en este escrito es la crítica de ese modelo y la construcción necesaria de un nuevo modelo de masculinidades para poder que exista un nuevo modelo de sociedad.
Esta identidad viril ha sido construida culturalmente; y allí los medios de comunicación han jugado un papel preponderante. En esa identidad varonil, el tema de la guerra, la violencia y el abuso de poder van configurando ese mandato de masculinidad. Es decir, un hombre que no es violento que no es agresivo socialmente es cuestionado y mal visto porque forma parte de esa construcción cultural.
Toda esta construcción cultural es precisamente lo que se denomina el Sistema Patriarcal: Un sistema cultural en el que ha estado inmersa la sociedad y el mundo en el que hay un predominio de lo masculino sobre lo femenino, en todos los sentidos, una construcción del “género” como si existieran roles distintos que cumplen tanto hombres como mujeres y que son dados así naturalmente.
Por ejemplo: cuando decimos que la mujer es de la casa, el hombre de la calle, la mujer viene al mundo con la finalidad de traer hijos, criarlos, cuidarlos y reproducir y sostener la vida en el hogar y el hombre ser proveedor, ser el jefe del hogar, ser el que manda, esa construcción que ha sido legitimada por los sistemas religiosos, educativos, comunicacionales y se han convertido en una cultura.
Otro ejemplo, es la lucha existente hoy frente al sistema, es contra el estigma que se tiene de parte de los órganos de justicia cuando una mujer denuncia violación, violencia física y de cualquier tipo. En la mayoría de los casos son estigmatizadas de andar exhibiéndose, y por eso se buscan las violaciones, o que son culpables de que el marido las golpee porque se portaron mal, impidiendo así el cumplimiento de derechos fundamentales como la libertad de vestir, de actuar de acuerdo a sus criterios. La violencia contra los cuerpos de las mujeres no tiene una justificación nunca en ninguno de los casos.
El patriarcado también podemos verlo, cuando una mujer incursiona en la política y es etiquetada señalada y con competencia sucia generalmente le ponen un techo que les impide llegar a cargos de decisiones. Las cifras no mienten: ¿la mayoría de los cargos políticos a nivel mundial están en manos de hombres, cuantos presidentes de países hay en el planeta hombres y cuantas mujeres? ¿Cuántas diputadas, cenadoras y ministras hay en el planeta hombres y cuantas mujeres?
En las empresas, universidades, organizaciones también ocurre lo mismo, hay gran cantidad de mujeres integrando digamos la nómina menor de las mismas, pero la nómina mayor la ocupan los hombres es decir los que tienen el poder de la toma de decisiones, esto también se llama Androcentrismo. Un mundo que gira alrededor de los hombres.
¿Por qué es útil pensar las masculinidades?
En primer lugar, es muy importante conocer la masculinidad hegemónica o machismo, para visibilizar las opresiones que genera tanto a hombres como a mujeres, opresiones como la violencia de todo tipo dado en los hogares, en los noviazgos, en la política, en la vida social, cuando las mujeres no tienen por ejemplo las mismas oportunidades que los hombres, las violaciones, y por supuesto como aspecto grave los feminicidios.
Es útil también, para conocer cómo han sido las luchas en las que las mujeres han perdido sus vidas para lograr derechos fundamentales que antes no teníamos como el derecho al voto, derecho a la propiedad, al trabajo, a la libertad, muchos derechos que hoy son realidad se dieron por grandes luchas históricas.
También, es útil estudiar las masculinidades para cambiar la idea de lo masculino patriarcal y deconstruirlo para poder construir nuevas utopías desde el género, necesitamos deconstruir ese sistema que tanto daño a hecho a la humanidad y pensar en que si se puede construir un mundo igualitario donde no exista más violencia, mas opresión en todos los campos de la vida social, como decía el Pastor Edgar Moros, no más machismo ni hembrismo.
Como lo dije antes, hay que trascender la cultura en la que se da por sentado que el hombre es mejor para la política, es mejor gerente, el hombre debe estar en la calle y las mujeres responsables de la casa y los cuidados de los ancianos de los niños, además sin pago, el hombre tiene la propiedad de la mujer una vez que se casa, por eso la mujer está obligada a darle todo lo que necesita, a cumplir con su sagrado deber, sexualmente, por ejemplo, todo esto ha sido parte de la cultura en la que hemos estado inmersos e inmersas y eso es necesario deconstruir pero con la participación del propio hombre a través de su concienciación.
Asimismo, considero que el machismo hace grave daño también a los hombres, por ejemplo, ustedes creen que esos hombres que cometen femicidios que van a parar en una penitenciaría y que son violados allá generalmente, y que van a pasar años de su vida en un encierro muchas veces inhumano por el hecho de haber matado una mujer que ellos creían que era suya y ella no quiso seguir bajo ese dominio quizá por ello le dio muerte. Ustedes creen que ese hombre no sufre, sufre, pero es víctima de ese sistema que los forjo. Los delitos de violencia de género, según los estudios, son cometidos por hombres machistas, que piensan que las mujeres son de su propiedad y cuando estas quieren hacer de su vida algo distinto entonces atentan contra ellas, y por esto es útil pensar las masculinidades para no seguir reproduciendo el machismo en las nuevas generaciones. Son muchos siglos de opresión por el machismo es muy importante que nuestras nuevas generaciones hombres y mujeres se cuestionen y busquen en una nueva forma de relación distinto al machismo.
También resaltar que existe una resistencia marchista e institucional con respecto a los derechos de las mujeres, una tendencia a criminalizar la lucha, planteando que esto lo que hace es dividir la sociedad en dos grupos unos contra otros, y piensan que la masculinidad sería un grupo de hombres que quieren desde su trinchera luchar por lo masculino y no es así, las nuevas masculinidades son hombres que saben que existe el machismo y quieren desmontarlo desde el feminismo.
Otro punto es que es necesario que además los hombres piensen y se cuestionen su masculinidad, por cuanto se ha normalizado en la sociedad el hecho de que el hombre es superior a la mujer en todos los ámbitos, y eso nadie se lo cuestiona. Otro aspecto es que el género es relacional y así debe ser comprendido, es decir dos personas hombre mujer que tienen una relación igualitaria en la que ninguno se sobrepone sobre el otro.
Entonces, las masculinidades no hegemónicas, comienzan a surgir a partir de estudios feministas. Esto es esencial comprenderlo, surgen de los estudios feministas y de la emergencia de unirse los hombres. Hay muchos hombres que están pensando en desmontar el sistema patriarcal, hombres que quieren luchar contra la violencia de género, hombres que quieren luchar contra las desigualdades, son hombres que se piensan desde la masculinidad no hegemónica quieren unirse a los movimientos feministas para cambiar el mundo de ese pensamiento. Se dan cuenta que no es necesario cubrir todos los mitos que sobre ellos existen, el de la violencia, el de la agresividad, el de ser infiel por naturaleza, el de ser superiores. Ellos mismos quieren transformarlo. Y por supuesto ese patriarcado está basado muchas veces en el mito del sexo de lo sexual, y allí podemos incluir el tema del sexo diversidad, que es lo masculino, que es lo femenino y que es lo que no es.
Sabemos que es necesaria una masculinidad no hegemónica, porque sigue habiendo desigualdad en todos los sentidos y en todas las esferas. Se perpetúan posiciones cómodas. Crecemos con películas y novelas con patrones de masculinidad hegemónica. Prevalecen Hombres castrados emocionalmente. Mujeres excesivamente entregadas y sufridas... hay desequilibrio... Desigualdad.
En relación a la autonomía los cuerpos, a pesar que ha avanzado en la consolidación de los derechos de las mujeres y existen transformaciones son inconclusas y fallidas porque al final en la práctica existe un veto, no hay permisos por ejemplo el CASO DEL DERECHO A DECIDIR SOBRE NUESTROS CUERPOS. Tema polémico que es parte del debate feminista
Algunos teóricos que han reflexionado sobre las Masculinidades no hegemónicas:
Leonardo Fabián García, realiza un estudio denominado Nuevas masculinidades: discursos y prácticas de resistencia al patriarcado, publicado por www.flacsoandes.edu.ecel y realizado con el Colectivo Hombres y Masculinidades de Bogotá.
El citado autor plantea que existe una línea de pensamiento que define a los hombres como “incapaces de romper el cerco epistémico de la sociedad patriarcal; de romper con una forma de conocer la realidad construida por relaciones de poder/saber en la que están inmersos. Esta imposibilidad de ruptura se traduciría, siguiendo esta lógica, en la imposibilidad de dejar de ser cómplices de la dominación social sobre las mujeres como género”.
El autor plantea que esa es una postura determinista y reduce al hombre y la masculinidad a la identificación con el patriarcado debido a la incapacidad de los sujetos para separarse de él y renunciar a los privilegios que se derivan de la posición dominante sobre las mujeres
También identifica una segunda línea y es la del ejercicio crítico del poder, de ser hombre y la masculinidad hegemónica y se configuran progresivamente en una categoría política de resistencia que desafía el cerco patriarcal.
El argumento central de esta línea es que existen colectivos de hombres que están introduciendo un cambio en las formas sociales y organizativas de posicionar el tema de las masculinidades, de problematizar el patriarcado y de orientar el trabajo con hombres en América Latina. Muchas de estas no están documentadas.
Entre estos movimientos tenemos:
La Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades, RIAM, que articula esfuerzos organizativos, activistas y académicos en el continente americano, en España y África, entre otros mencionados en este estudio.
También el autor, analiza la relación entre masculinidad y transmasculinidad como un nuevo campo de acción política a partir de la relación del Colectivo con hombres con experiencias de vida trans y el Colectivo Entre-Tránsito
Otro trabajo, sobre el tema es el desarrollado por Venus Elizabeth Medina-Maldonado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador llamado Nuevas Masculinidades, Un Enfoque para la Promoción de las Relaciones Igualitarias. En este planteamiento se expresa un análisis histórico de los estudios sobre masculinidades y como han ido avanzando desde el campo de la salud, hasta los de orden contrahegemónico.
Un autor fundamental y pionero en los estudios sobre masculinidades es Michael Kimmel (1992), citado por Minello (2002, p. 12) quien proporciona una base conceptual que está vinculada a la construcción cultural de la masculinidad y en ella se presentan cuatro características que tiene la masculinidad hegemónica: Rol dominante, riesgo y agresividad, represión de los sentimientos y homofobia. Dichos comportamientos se convierten en prácticas que buscan garantizar la continuidad del patrón cultural masculino tradicional.
Además de ello el autor deja claro que a pesar todavía predomina un sistema patriarcal en el que se establece la masculinidad hegemónica como central, no es menos cierto que alrededor de esta masculinidad hegemónica se despliegan matices que se deslindan de este patrón. Kimmel ha contribuido en la producción de nuevos estudios, métodos y teorías, que demuestran un gradual incremento de las nuevas masculinidades y en consecuencia un incremento de las relaciones igualitaria.
Esto como se los decía en clases pasadas relacionadas a corrientes feministas también. Un aporte importante es que son masculinidades aceptando la existencia de los distintos patrones que se encuentran en contraposición.
Otro autor esencial que ha trabajado el tema de las masculinidades es David Gilmore (1990) relacionadas con los diferentes modelos de masculinidad y los patrones culturales masculinos. Su teoría se basa en la idea de que, en un ambiente hostil, la masculinidad debe ser demostrada constantemente, convirtiéndose en un factor de riesgo para la salud física y mental de los hombres, así como para su bienestar.
También han aportado al estudio de las masculinidades los estudios Queer; según Lima, S, et al (2013, p.21) un movimiento que no solo se ocupó del activismo político, sino que se desarrolló teóricamente siendo, desde hace un tiempo, una perspectiva que forma parte de las diferentes corrientes feministas. En principio, este enfoque aboga por la necesidad de incluir nuevas identidades sexuales en la vida diaria, partiendo del supuesto de que todo tipo de identidad sexual debe ser respetada y valorada. Además de las aportaciones que estos estudios han ofrecido a la interpretación de la masculinidad, también promueve modelos masculinos alternativos.
Por otra parte, Hernández Ernesto (2002) realiza un artículo sobre Masculinidades, en el cual plantea que las masculinidades básicamente trabajan con otras formas de ser hombre y su relación con la equidad de género el debate acerca de la identidad, pero la identidad construida a partir del reconocimiento del otro para con uno mismo, “como la visión que el hombre tiene de sí” (p. 7).
Otro texto fundamental es el libro Nuevas Masculinidades de Segarra Marta y Carabí Angels, (2002) un estudio realizado en España, quienes ven lo masculino como algo que está más allá y que es un modelo ideal que sirve para medir al mundo marginando a quienes no corresponden a su imagen o a quienes logran su incorporación a la vida pública imitándolo. El hombre hoy ha comenzado a cuestionarse sobre la legitimidad y la naturaleza de su masculinidad. Por toda Europa, hombres organizan men’s groups cercanos a los grupos feministas y comienzan a actuar bajo el mismo principio; que lo personal es político.
Revisando su perspectiva de género, manifiestan su deseo de mostrar cualidades consideradas femeninas buscando deconstruir el mito de la identidad viril que ha sido manejado como opuesto al de belleza femenina y que ha querido ser representado como complementario.
El uso de los conceptos de belleza y condición femenina son construcciones empleadas para justificar la dominación y la marginación sobre las mujeres. Las mujeres a lo largo de su historia sufrieron las actitudes despóticas de la identidad viril. La idea del hombre es un constructo que perdura originado por distintos estereotipos y que, lejos de terminar, está bien asentado por las conductas de las mujeres que reproducen el modelo y los medios de comunicación que realzan la figura patriarcal del varón.
En este sentido Cristina Alsina y Laura Borrás, (2000, p. 84) exploran la conducta agresiva de los hombres como un rasgo predominante de la identidad viril opuesto a la mujer pasiva. La exploración de los distintos tipos de violencia nos dice que son el reflejo de la necesidad viril de poder; el conflicto de ser hombre y de asegurarse una identidad masculina. el proceso de la construcción de la identidad viril no puede prescindir de la violencia y la forma explícita de mostrarlo es el cuerpo íntegro. De allí que, Kimmel y Colab (2005) sostienen “los hombres aparecen cada vez más como actores sociales de este desarrollo a través de una conexión con el afecto y el cuidado, asociado a las/os niñas/os, las mujeres y la emergente diversidad” (p.373).
Uno de los enfoques fundamentales para el tema de masculinidades es el aportado por Rita Segato (2016), ella lo denomina el mandato de masculinidad “Una masculinidad que es aprendida y reproducida desde la niñez en los cuerpos de los varones en relación con las mujeres y con sus pares, en la que las relaciones jerárquicas y de desigualdad se evidencian desde la mesa del comedor hasta el cúmulo de relaciones de género” (p.35).
La autora plantea que, con la modernidad, y la asunción del rol de la mujer en los trabajos de cuidados, ésta se aísla y queda mucho más vulnerable a la furia masculina de un hombre cualificado así: político, empresario, mediático y cristiano, es el hombre vencedor y exitoso, pero al mismo tiempo es el intermediario entre su pueblo, su gente y su comunidad. El hombre es el más vulnerable, víctima del mandato de potencia.
En sus trabajos con violadores uno de sus resultados es y cito: “que son hombres equivocados, que creen que su gesto violador es un gesto que moraliza a mujeres que se portan mal o se desvían de su camino, es muy sorprendente la consciencia de un violador, El hombre que viola es un hombre que necesita probar algo que no logró probar por otro medio o que pertenece a una mafia y que debe probarse cruel, que debe exhibir ante los otros hombres su capacidad de crueldad para ser parte de ellos.
Retos y desafíos de la masculinidad no hegemónica.
Ciertamente se ha avanzado mucho en la toma de conciencia sobre el patriarcalismo y el machismo, por ejemplo, en el área teológica, en algunas iglesias la mujer está ocupando cargos en igualdad con el hombre. Muchos hombres están tomando conciencia del problema junto a las mujeres--parejas, hermanas, amigas, madres. Sin embargo, es muchísimo lo que hay por hacer todavía. Hay desigualdad con respecto al salario de la mujer por trabajo igual al del hombre. En muchos países se llega hasta cesar a una empleada que salga embarazada. En muchos casos no se respeta un pre y posnatal.
El tema de la existencia de diversidades sexuales y la discriminación a la que históricamente han sido sometidos, sigue hoy también existiendo. Evidentemente se ha avanzado considerablemente en una construcción social del género desde la equidad, la igualdad y justicia, en función de las grandes luchas históricas de las mujeres, los hombres, y diversos movimientos sociales de carácter feministas, diversas legislaciones a favor de la dignidad humana. Si hay transformaciones, tenemos leyes y tratados internacionales que se aplica y derechos que se cumplen respecto a la igualdad de género, pero aún persiste la discriminación por orientación sexual. Son grandes las luchas que se han librado para para que hoy sean reivindicados derechos de igualdad. Hoy existen numerosos tratados internacionales que garantizan la igualdad de género.
Existe una tendencia al cambio de la masculinidad hegemónica y su transformación hacia una nueva masculinidad, aun cuando aún prevalece el machismo y la cultura patriarcal, asunto que ya hemos abordado en clases pasadas. Las transformaciones ocurridas son paulatinas pero importantes.
Los hombres se victimizan con los cambios dados, se estigmatiza el feminismo como un enfrentamiento entre hombres y mujeres. Algunos hombres, reclaman derechos y se oponen a las luchas feministas, desconociendo que la lucha por la igualdad es dada debido a la existencia histórica de desigualdades, maltratos, discriminaciones hacia las mujeres, a la existencia de un sistema que es reproducido constantemente en lo cultural, en lo social convirtiéndose en un orden opresor.
Otra característica es la incertidumbre en la relación de hombres y mujeres. La tendencia a desaparecer los compromisos, el matrimonio como institución jurídica y social ha pasado a un segundo plano, existe una tendencia a la mutación de las familias hacia un rol más protagónico de la mujer. La existencia de mujeres que ejercen solas su papel de madre se ha multiplicado, hoy hay una transformación en ese aspecto que debe ser visibilizada y reconocida con sus matices. La familia "normativizada" ha mutado a diversidades familiares, donde el rol de la mujer siempre es fundamental: madres, abuelas, hermanas, ejerciendo roles distintivos de sostenimiento del hogar
Existe más apertura a cambiar la cultura y patrones del patriarcado en muchas instituciones internacionales y nacionales; los gobiernos han asumido retos importantes en ese sentido, sin embargo, las consecuencias del patriarcado siguen hoy más vivas que nunca, por ejemplo, la violencia contra las mujeres, los feminicidios se han convertido en algunos países en una pandemia, la violencia contra mujeres indígenas en luchas por sus territorios es también hoy un desafío.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su agenda para el desarrollo de las naciones, Agenda 2030, plantea entre sus objetivos fundamentales la igualdad de género porque la violencia contra la mujer hoy día es uno de los mayores problemas de la humanidad. Los femicidios y las violencias hacia mujeres indígenas son una realidad hoy, donde existe doble discriminación: de género y racial, sus luchas por la igualdad hoy están vigentes.
También existe una tendencia muy importante al cambio de roles, especialmente con el tema del trabajo profesional de las mujeres, la dinámica económica social de hoy obliga a las mujeres a asumir otros roles en búsqueda del sustento, ello implica que tienen que hacerse cargo también del trabajo de cuidados, de crianza en el hogar, lo cual hace que se multiplique su esfuerzo. Generalmente este trabajo en el hogar es asumido por las mujeres a pesar que hombre y mujer salgan a la calle a trabajar.
En las escalas más precarias de la sociedad esta situación se acentúa, por el tipo de trabajos asumidos por mujeres pobres: trabajos en precario que hacen mucho más duro su esfuerzo para las labores de crianza y cuidados en el hogar. Muy importante la diferenciación de clase, en este sentido. Las mujeres profesionales de capas medias les corresponde asumir un trabajo doble, su ejercicio profesional y el trabajo de cuidados en su hogar, muchas veces sin cooperación. Más complejo aún las mujeres que asumen trabajos en precario, les corresponde trabajar muchas horas en la calle y luego llegar a sus casas a ocuparse de sus familias y hacer trabajos de cuidado
También vemos mayor conciencia y sensibilidad hacia los efectos del patriarcado y la necesidad de un cambio profundo, apertura a vivir masculinidades no hegemónicas. Existen colectivos de hombres buscando nuevas masculinidades, hombres anti patriarcales que se articulan para luchar por un mundo igualitario. La lucha por la igualdad de género: una lucha de hombres y mujeres
En la religión cristiana la existencia de la teología feminista le cambia el rostro al Dios Patriarcal, un Dios solo varón. Se le da otro rostro, se reivindica el papel de la mujer en la iglesia, en la sociedad. Se desarticula teológicamente el montaje del machismo y se profundiza en una nueva forma de ver a la mujer desde el mundo cristiano. Esto por supuesto no es en toda la institucionalidad, estos son movimientos en lucha que van emergiendo y hoy tienen mucha relevancia.
Finalmente, ratificar la existencia de posiciones contrarias al feminismo y la perspectiva de género que han promovido movimientos fundamentalistas para desacreditarlo, por ejemplo, el categorizar al feminismo como ideología de género. Al respecto enfatizar que No existe ideología de género, existe un conjunto de valores y principios que asumen personas en lucha por la igualdad, el respeto a los derechos humanos de las mujeres. Si hay intereses conservadores y fundamentalistas en mantener el patriarcado a toda costa. En el centro de todo está la estigmatización contra los movimientos feministas y LGTBI que tienen luchas también en contra de la desigualdad y el estigma que sufren.
La homofobia implica el odio, desprecio y discriminación por razones de orientación sexual. Las personas sexo diversas sufren discriminación producto del patriarcado y el machismo son conductas fundamentalistas que van en contra de la igualdad y la dignidad del ser humano.
Conclusiones
El cuestionamiento de las masculinidades parte de una deconstrucción del modelo hegemónico del patriarca y desde lo explicado en este artículo se puede concluir que:
1.- Se debe desmitificar los conceptos que componen la masculinidad hegemónica para lograr ir consolidando una nueva masculinidad. Estos conceptos pudiéramos enumerarlos: el machismo, la violencia, la agresividad, la identidad viril, las relaciones de poder y subordinación hombre mujer legitimadas históricamente.
2.- la necesidad de desmontar la visión hegemónica que se encuentra impregnada en toda la cultura de la humanidad y que es el orden patriarcal.
3.-El resignificar el trabajo de cuidados como exclusividad de la mujer.
4.- El desmontar la generalización de un patrón no diferenciado en todos los hombres sobre estereotipos y roles asignados.
5.- El visibilizar las luchas feministas y acompañamiento por parte de hombres en este proceso de desmontar el sistema patriarcal.
6.- El resignificar el rol de los hombres en familias diversas donde el rol de la mujer ha sido exclusivo.
7.- Desmontar los modelos fundamentalistas.
8.- Consolidar una lucha contra la violencia de género. La pandemia de los feminicidios debe ser eliminada del planeta.
Todo lo expresado nos indica que, si existen transformaciones hoy respecto a la desigualdad de Derechos entre hombres y mujeres, transformaciones que se han dado a lo largo de muchos años y por la acción de muchas luchas. Sin embargo, hay un camino largo que recorrer y de ahí la importancia transitar hacia investigaciones que aborden las Masculinidades no hegemónicas con miras a transformar la cultura patriarcal que subjetiviza las relaciones y los vínculos entre personas hoy contribuyendo a un mundo desigual.
REFERENCIAS:
Alsina, Cristina, Rodrigo Andrés, Luis Bonino, Laura Borràs Castanyer, Sabrina Brancato, Mercè Coll, Annalisa Mirizio, Alicia h. Puleo, Victoria Sau. (2000). Nuevas masculinidades. Barcelona: icaria 84-7426-485-5
Aguilar Z. Thais. (2001) Violencia simbólica en los medios de comunicación: los casos de violencia intra familiar y la cobertura de la prensa escrita costarricense. On-line version ISSN 2215-5287Print version ISSN 1409-0015. Med. leg. Costa Rica vol.18 n.2 Heredia Sep. 2001
Ana Mª Pérez del Campo Noriega. ( s/a) El Sistema Patriarcal, Desencadenante de la Violencia de Género. Artículo recuperado en Abril 2020 de la página.
Amelia Valcárcel (1984) Sexo y filosofía, sobre la mujer y poder. Ediciones Anthropos.
BEAUVOIR, Simone, El Segundo sexo. Los hechos y los mitos, Buenos Aires, Siglo XXI, 1987.
Cegato, Rita (2016) La Guerra contra las mujeres. Editorial Traficantes de Sueños
Fabian, G. Leonardo (2015) Nuevas Masculinidades: resistencias y prácticas del patriarcado. Cuidado de la edición: Unidad Editorial de FLACSO Ecuador Impreso en Ecuador, junio 2015 ISBN: 978-9978-67-444-4
Gilmore, DD (1990). Masculinidad en proceso: Conceptos culturales de masculinidad. Prensa de la Universidad de Yale.
Hernández Sánchez, Ernesto Reseña de "Nuevas masculinidades" de Ángels Carabí y Marta Segarra (eds.) Alteridades, vol. 12, núm. 23, enero-junio, 2002, pp. 143-146 Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa Distrito Federal, México
Lagarde, Marcela (1997) Género y feminismo. Desarrollo Humano y democracia. 1996, de esta edicion: horas y HORAS, San Cristobal 17, 28012 Madrid.
Lima, Silvia Regina, Boehler, Genilma y Lars Bedurke (2013) Teorías Queer y teologías: estar en otro lugar. 1era edic. DEI. 286 P., 21x14, Colección Teología. San José Costa Rica.
Maitena Monroy Romero. Formadora de talleres de autodefensa feminista. www.autodefensafeminista.com
Manual de Masculinidades (2013), elaborado por el Organismo Cristiano de desarrollo integral de Honduras (OCDIH).
Minello Martini, Nelson Masculinidades: un concepto en construcción Nueva Antropología, vol. XVIII, núm. 61, septiembre, 2002 Asociación Nueva Antropología A.C. Distrito Federal, México
Neira, Andre. (2017) Aportes del feminismo negro y los feminismos críticos a las nuevas masculinidades. Academia. EDU Google.
GUTMANN, MATTHEW C. 1999 “Traficando con hombres: la antropología de la masculinidad”, en Horizontes antropológicos,
núm. 10, año 5, mayo, pp. 245-286 [Porto Alegre]
Harding, Sandra (1998) Can men be subjects of feminist thought
Segarra, Marta - Carabí, Ángels (2000) nuevas masculinidades. ISBN: 978-84-7426-485-2. Editorial: ICARIA. Número de páginas: 190
Venus Medina. Nuevas masculinidades, un enfoque para la promoción de las relaciones igualitarias. / pp. 13-20. Revista Estudios Culturales. Vol 8, N°15. Enero Junio 2015





Comentarios